La diplomacia transpacífica amaneció con un terremoto político este 20 de febrero. En una jugada de alto impacto, la administración de Donald Trump, a través de su Secretario de Estado, Marco Rubio, ha decidido marcar territorio de manera contundente: revocó las visas de tres altos funcionarios chilenos del Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones, incluyendo al ministro Juan Carlos Muñoz.
¿La razón oficial? Según Washington, estos funcionarios habrían comprometido la infraestructura crítica de telecomunicaciones, afectando la seguridad regional. Pero, si miramos más allá del lenguaje diplomático, el trasfondo es claro: la batalla por la hegemonía tecnológica entre Estados Unidos y China.
El Cable que encendió la mecha
El punto de quiebre parece ser el proyecto «Chile China Express», una ambiciosa iniciativa de fibra óptica submarina que busca conectar Valparaíso con Hong Kong. Para la Casa Blanca, esta conexión es un riesgo directo a sus intereses estratégicos digitales, viendo con recelo la participación de capitales chinos en una infraestructura que consideran sensible.
Para entender mejor cómo funcionan estos sistemas de interconexión digital global, es útil visualizar su despliegue:
El tono de Washington y la respuesta de La Moneda
El comunicado de Marco Rubio no escatimó en dureza, no solo sancionando a los funcionarios, sino atacando directamente el legado del actual gobierno chileno. Rubio fue explícito al señalar que esperan trabajar de forma distinta con la administración entrante de José Antonio Kast, marcando una distinción política que ha generado mucho ruido.
Por su parte, la reacción en Santiago fue inmediata y firme. El canciller Alberto van Klaveren calificó la medida como un acto «unilateral» que vulnera la soberanía del país, mientras que el Presidente Gabriel Boric salió al paso con un mensaje directo: «No aceptamos imposiciones».
¿Qué hay detrás de estas opiniones?
- Marco Rubio (Secretario de Estado): Sostiene que EE.UU. está «protegiendo la prosperidad económica» y garantizando la paz en el hemisferio al frenar lo que considera acciones desestabilizadoras.
- Heraldo Muñoz (Excanciller): En un análisis pragmático, el exministro sugirió que este movimiento es, en el fondo, una advertencia estratégica enviada directamente al futuro gobierno de Kast sobre los límites que Washington espera que se respeten.
- Futuro Canciller Pérez Mackenna: Ha mantenido una postura de máxima cautela, reafirmando que, hasta el 11 de marzo, la voz oficial de la política exterior sigue siendo la del Presidente Boric, evitando entrar en un conflicto prematuro.
Esta situación deja al descubierto un escenario complejo donde la política exterior chilena se encuentra atrapada en la disputa entre las dos superpotencias mundiales. La pregunta que queda flotando es si Chile podrá mantener su autonomía para decidir sus alianzas comerciales frente a una Casa Blanca que, al parecer, ha decidido dejar de usar los guantes de seda en América Latina.
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