La política suele ser generosa en vueltas de tuerca, pero pocas tan llamativas como la que vive Chile por estos días. Tras años de duras críticas y una campaña presidencial enfocada en dinamitar la gestión de seguridad de la administración de Gabriel Boric, el actual Gobierno ha tenido que dar pie atrás ante la cruda realidad de la gestión pública.
El relato del prometido «Plan Implacable» sufrió un duro golpe tras las declaraciones de la ministra saliente (solo duró 69 días), María Steiner, quien confirmó lo que muchos sospechaban: la estrategia estrella de la campaña no existía en el diseño técnico del Estado, quedando reducida a un eslogan de propaganda.
Ante este vacío, el nuevo ministro de Seguridad, Martín Arrau, tomó una decisión pragmática que encendió el debate: el Gobierno trabajará sobre la base de la Política Nacional de Seguridad Pública heredada de la gestión anterior.
De la crítica al pragmatismo: ¿Qué es el plan que ahora adopta el oficialismo?
El instrumento que guiará la seguridad del país no es una idea nueva, sino una política de Estado promulgada en 2025 bajo la administración de Gabriel Boric. Al estar amparada por la Ley Nº 21.730, su vigencia se extiende por seis años (hasta 2031) y crea el Sistema de Seguridad Pública.
Este sistema articula el trabajo de instituciones clave como Carabineros, PDI, Ministerio Público, Gendarmería y los municipios bajo seis ejes de acción concretos:
Los 6 pilares de la estrategia de seguridad vigente
- Prevención en niñez y juventud: Intervención temprana para frenar trayectorias delictivas.
- Prevención territorial: Recuperación de espacios públicos y reducción del temor en los barrios.
- Control del delito: Fiscalización de armas, resguardo fronterizo y combate al terrorismo.
- Persecución penal: Inteligencia económica y tecnología avanzada liderada por el Ministerio Público para desarticular bandas.
- Sanción y reinserción: Segmentación carcelaria por perfil de riesgo para evitar que las prisiones sean escuelas del delito.
- Atención a víctimas: Asistencia legal, psicológica y protección ante amenazas.
La dura respuesta de la oposición: «Nunca tuvieron un plan propio»
Como era de esperarse, el reconocimiento implícito a la herencia de la administración anterior desató inmediatas reacciones en la oposición. La exvocera de Gobierno, Camila Vallejo, fue categórica al criticar la falta de una propuesta original por parte del oficialismo.
«Parece chiste, pero es evidente que nunca tuvieron un plan propio. Prometieron resolver la crisis de seguridad con orden y mano dura, pero ya sabemos que sólo eran eslóganes de campaña», señaló Vallejo.
La exministra fue más allá, acusando que la verdadera urgencia del Ejecutivo no radica en resguardar a la ciudadanía, sino en consolidar una agenda ideológica orientada a amarrar un modelo económico mediante el recorte del gasto social.
Con 1.382 días por delante en el mandato, el Gobierno de Kast enfrenta el desafío de ejecutar con éxito una política pública que inicialmente rechazó.
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